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sudario-turin0El famoso sudario

A pesar de los avances científicos y la tecnología alcanzada a través de 2.000 años de historia, la Humanidad sigue teniendo uno de los grandes enigmas de la historia sin resolver: la sábana Santa de Turín. ¿Fue realmente el lienzo que envolvió el cuerpo de Jesús de Nazaret o por el contrario es una falsificación realizada a mediados del siglo XVI?.

 

Características

Los análisis realizados por Gilvert Raes, del instituto de tecnología textil de Gante, en 1973 confirmaron que correspondían a tejidos existentes hace 2.000 años. Fue tejido a mano con forma de espina de pescado, medía 430 cm. de largo por 110 de ancho. Sólo se encontraron algunas hebras de algodón, pero ni el más mínimo resto de pelo de animal alguno.

La ausencia de pelo de animal se explica por la prohibición de la ley mosaica de que en un telar se mezclen fibras vegetales y animales, en Europa hubo que esperar hasta el siglo XIII para que se confeccionaran telas de lino parecidas a la Síndome. El hecho de encontrar algunas hebras de algodón ha servido a algunos investigadores para precisar su procedencia pues en Europa no se cultivaba, aunque sí que se hacía en Oriente Próximo, por lo tanto, en Palestina.

En esta sábana se muestra un hombre desnudo, de frente y de espalda, en actitud durmiente y con los brazos cruzados sobre el abdomen. Por el tamaño de las marcas debió de medir 1.81 metros y pesar alrededor de 80 kilos.

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A pesar de las numerosas investigaciones realizadas no han aparecido restos de pintura o material orgánico alguno. Popularmente se cree que la imagen aparecida es el cuerpo de Jesús de Nazaret tras ser crucificado, aunque hay que tener en cuenta que en los evangelios el sudario no es mencionado en ningún momento. ¿Desde cuándo existe esa creencia popular, en qué momento tenemos la primera noticia de la existencia de la Sabana?.

El primer testimonio escrito nos hacer retroceder al año 544 de nuestra era, en una crónica de la ciudad de Edessa (hoy Turquía) podemos leer que llegó "una imagen no hecha por la mano del hombre. Aquí empezó el largo peregrinar de esta famosa pieza de lino.

En el año 944 se trasladó a Constantinopla, allí sería desplegada y vista en público por primera vez. En 1204 el lienzo llega a Francia tras la ocupación de los cruzados, allí fue propiedad del duque Luís de Saboya en 1453, finalmente el 14 de septiembre de 1578 es trasladada a Turín, donde permanece hasta nuestros días.

La imagen aparecida sólo afecta a las 3 primeras capas del lino, las hebras están ligeramente chamuscadas. Un dato fundamental es que en la misma cara del lino aparecen impresas el torso y el frente, la imagen está impresa de forma que el cuerpo en el momento de la impregnación debió de estar en posición levitativa, otro dato enigmático.

El hombre que aparece en la imagen tiene restos de sangre en numerosas partes de su cuerpo: muñecas, espalda, pecho (con una herida abierta), abdomen, cabeza, nuca y pies. Este material ha sido estudiado en numerosas ocasiones desde 1.950. La sangre es del grupo AB, común en la Palestina del siglo I.

Se han encontrado también restos de pólenes pertenecientes a flores propias de la Judea del siglo I (y hoy desaparecidos), así como varios de Turquía, Francia e Italia, justamente los lugares por los que pasó la Sábana Santa.

Las primeras imágenes efectuadas en 1898 por Secondo Pía, demostraron que la imagen es un negativo fotográfico natural, éste fenómeno ha sido comprobado en numerosas ocasiones hasta el momento actual sin encontrar una explicación lógica al mismo.

En 1988 se hizo la prueba del carbono 14 al lienzo, siendo datado éste en una época comprendida entre el 1260 y el 1390.

La imagen de la síndome es completamente tridimensional, hecho certificado por los científicos de la nasa que en 1978 realizaron numerosas investigaciones en la tela. Por último, en 1996 se encontraron unas marcas en el ojo derecho que se corresponderían con una moneda Lepton simpulum, puesta en circulación entre los años 29 y 32 de nuestra era.

Análisis anatómico

Empezando por la cabeza vemos un fuerte golpe sobre el pómulo derecho y la nariz que aparece en el evangelio de Juan: le golpearon en la cara.

Contrariamente a la creencia popular, en la cabeza se distinguen heridas que evidencian que le fue encajado una especie de casco de espinas en la cabeza (no una corona), lo que le produjo heridas en la nuca y el consiguiente derramamiento de sangre que aparece claramente en el lienzo en su parte dorsal.

Los antebrazos están agujereados por un objeto punzante que atraviesa las muñecas por el denominado "espacio de Dresdot", las palmas de las manos están intactas.

El hombre de la síndome es una persona atlética, que ha sufrido latigazos por todo el cuerpo y una lanzada entre la quinta y sexta costilla, de donde ha emanado abundante sangre y líquido seroso. Curiosamente no se distingue la rotura de los huesos de las piernas, costumbre de las crucifixiones de la época.

120 latigazos

En la espalda podemos encontrar una serie de marcas simétricas que suman un total de 120. Parecen la huella del flagrum o látigo que era usado por el ejército Romano. Se trataba de un látigo de dos colas terminadas en pequeñas bolas de metal o huesecillos que provocaban desgarros en la piel y que han quedado perfectamente impresas en la Sábana Santa.

En el costado derecho se distingue una gran mancha y dentro de ella una herida de forma oval de 4,4x1,4 centímetros, situada entre la costilla quinta y sexta. Sin duda nos encontramos ante una lanzia romana. Era costumbre formalizar la muerte a través de esta lanzada que alcanzaba los pulmones y producía la muerte casi instantánea. Al retirar esta lanza por el orificio de entrada saldría sangre y sin duda suero, de ahí la afirmación: manó sangre y agua de los evangelios.

En los antebrazos también se observan regueros de sangre debido a las posiciones que debe tomar el reo para poder inspirar y espirar, desviando la trayectoria de los regueros. La mayoría de expertos coincide en que la muerte en la cruz se produce por asfixia, el reo no aguanta el dolor al apoyar su peso sobre los pies y cae agotado.

Los clavos de Cristo

Si nos fijamos en las muñecas podemos distinguir que las muñecas fueron traspasadas por clavos de unos 15 centímetros y de forma cónica. También se distingue que la mano derecha fue más torturada que la izquierda pues esta última fue clavada al primer intento, pero la segunda debió de sufrir un segundo y hasta incluso un tercer intento.

En las rodillas también se pueden distinguir huellas de rozaduras producidas por choques contra el suelo en su largo camino hacia la cruz.

El hombre de la Sábana Santa ha sido crucificado utilizándose sólo un clavo para ambos pies. el izquierdo ha sido colocado sobre el derecho, de modo que el clavo atravesó ambos pies. Tres incendios:

Las primeras quemaduras de la síndome se deducen de una copia realizada en 1516 por Duero (1471-1528), actualmente esta copia se encuentra en la iglesia de Saint-Gommaiere de Lierre, en Bélgica y en la que se detectan pequeños agujeros, todavía hoy visibles en el lienzo.

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El segundo tuvo lugar en 1532, más concretamente en la madrugada del 3 al 4 de diciembre en castillo de Chambery (Francia). El lienzo permanece doblado en 48 pliegues y las llamas acaban por fundir la caja de plata que rodeaba a la sábana, una gota de plata perfora las capas de la sábana santa y en último momento es salvada por el canónigo del parroquia y varios franciscanos. Viendo que la urna se deshacía tras sacarla de las llamas arrojaron gran cantidad de agua sobre ella, agua que quedará por siempre marcada en forma de rombos a lo largo del lienzo. En 1534 varias monjas de Chambery reparan los agujeros quemados cosiendo por la parte trasera una tela para reforzarla y un parche de unos 60 cmts cuadrados.

El 12 de abril de 1997 un incendio devasta la capilla Guarini, el fuego llega hasta el coro de los Canónigos de la catedral de Turín, donde la reliquia corre gran riesgo. Los equipos de extinción tienen la máxima prioridad de rescatar de la quema la imagen. Un bombero, Matrio Trematore, armado con una gran maza de hierro, logra hacer pedazos las cuatro capas de cristal blindado de 39 mm de grosor que protege la urna y sacarla al exterior, una vez en el exterior es transportada hasta la residencia del cardenal Giovanni Saldarini, custodio de la síndome.

¿Cuántas sábanas santas existen en España?:

Aunque todas las copias de sábanas santas son catalogadas por sus poseedores de verdaderas y son veneradas como tal muchas de ellas son burdas imitaciones (casi caricaturas). Sí que es verdad que en una época se realizaron copias de la Síndome de Turín, que una vez puestas en contacto con la misma recibían todas y cada una de sus características, convirtiéndose en verdaderas, tras haber pagado una buena suma de dinero, claro.

En España se han contabilizado hasta el momento 25, aunque el número ha ido creciendo en los últimos años y es posible que aún exista alguna más.

La Sábana santa Española:

En España, más concretamente en Oviedo, en la cámara santa de su catedral puede que se encuentre la pieza clave del rompecabezas que constituye la sábana Santa. Allí podemos encontrar el sudario de Oviedo, un paño de lino proveniente de Siria, de trama ortogonal y de forma casi rectangular, de 83x53 cts. aproximadamente. En él se pueden apreciar dos formaciones de manchas casi simétricas, situadas en la zona central de lienzo, manchas complejas pero bien delimitadas.

La similitud entre este sudario y el lienzo romano fue descubierta en septiembre de 1965 por monseñor Giulio Ricci, fundador del centro romano de sindonología, quién descubrió que la casi totalidad de manchas correspondían de forma casi milimétricamente en ambas telas.

sudario-turin3Según Ricci el sudario fue colocado en la cabeza del moribundo una vez bajado de la cruz y mantenida durante un breve espacio de tiempo, necesario para trasladar el difundo desde el monte Calvario hasta su sepulcro, tal como ordenaba el Sanedrín para los casos en el que el reo estuviese desfigurado o sangrase.

También aparecen otro grupo de manchas en la parte superior del sudario, son unas perforaciones puntiformes, se produjeron en la misma época que las estudiadas por Ricci y una vez doblado estas manchas corresponden a las heridas producidas por la corona de espinas y el mechón de cabellos que cae sobre los hombros.

En el sudario de Oviedo también aparecen restos de polen de 6 plantas diferentes, todas ellas características de palestina y de aproximadamente el siglo primero. A través del informe EDICES (equipo de investigación CES), del centro español de Sindonología se intentó hacer un exhaustivo análisis del sudario. La autorización les fue dada el 9 de noviembre de 1989 e inmediatamente se pudieron manos a la obra. Realizaron estudios textiles, hematológicos, forenses, fotográficos, morfológico, etc., más de 20 personas (investigadores) colaboraron para poder dar un poco de luz al sudario. Las conclusiones son de lo más intrigantes: un lienzo realizado en lino, del siglo I, con restos de polen de la época y geografía, restos sanguíneos del grupo AB (curiosamente como la sábana santa) y unas manchas que cuadran completamente con los restos de la sábana santa de Turín. Ambos linos estuvieron sobre el mismo rostro.

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