Home  //  Historias  //  Historias de Monstruos  //  El viaje del Rubicón

Estamos navegando placidamente, el mar esta en calma y yo recorro la cubierta buscando a alguien de la tribulación que tenga tiempo para estar conmigo, hemos salido de una ciudad llamada La Habana y el tiempo acompaña, por lo menos no me mareo y eso me hace estar feliz.

 

Ha pasado un día y nos dirigimos hacia el norte, pero he notado un ligero cambio de rumbo, no hay gaviotas con las que me pueda entretener y eso indica que nos adentramos mar adentro y eso no me gusta pues me habían dicho que llegaríamos pronto a tierra.

Ha pasado otro día mas, la tripulación esta inquieta, solo hay mar a nuestro alrededor y una leve niebla nos rodea, el aire esta enrarecido noto un olor a viejo, antiguo a podredumbre, un olor a muerte mas antigua que la tierra.
El mar ha cambiado, es como un espejo, no hay olas que choquen contra el barco, llevamos horas sin ver el sol y sin embargo es de día, no veo mas allá de tres metros, pero los sonidos son guturales y otra vez ese olor nauseabundo esta vez mas persistente.

Gritos, aullidos, rechinar de dientes, risas como de hienas y olor a podrido, otra vez ese olor. Parte de la tripulación ha desaparecido, no hay rastro de ellos, no hay sangre que indique que hubo heridos solo silencio. Aguzo el oído pero no oigo nada, de pronto hay esta, una forma titilante, ¿Que es? Oigo un susurro, me giro, es Pablo un chico de la tripulación me dice que este tranquilo pero esa forma se acerca a nosotros y otra vez ese olor que me marea, me pongo en guardia cuando esa cosa se avalanza contra nosotros, Pablo desaparece entre gritos que retumban en mi cerebro, de echo después de tantos años al cerrar los ojos todavía oigo los gritos, me planto ante esa forma o sombra y solo veo dos ojos que me miran fijamente, me estudian, el color de esos ojos es como una mancha de aceite sobre el agua, cambia a cada segundo, se nota en ellos una maldad arcana, oscura y poderosa, aparecen mas formas y lo único que recuerdo fue un inmenso silencio ya que caí inconsciente fruto del terror que me embargaba.

El barco ha llegado a tierra, no hay nadie que lo tripule y llega gente a investigar, me encuentran hambriento y desorientado, ellos se preguntan que habrá pasado y me miran con gran lastima pidiéndome con sus miradas que les diga lo que ha ocurrido pero no puedo, de mi garganta sale un aullido de dolor como solo los perros sabemos hacer cuando la muerte ha pasado cerca.

Otras Webs Recomendadas

porno film porno film porno film turkce porno beylikduzu escort escort beylikduzu escort beylikduzu escort bayan porno izle porno film porno film turkce porno porno izle porno film klima servisi