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Me encontraba sola en casa, mamá había salido a hacer las compras, como todos los sábados. A lo lejos escuchaba un timbre, caí en la cuenta que era mi celular el que sonaba, desperté sobresaltada, había vuelto a tener aquel sueño. Corrí un poco torpe, todavía no había despertado bien.

Atendí, era mamá, dijo que se quedaría a comer en la casa de su amiga. Olivia, preguntó si quería ir pero dije que no, hoy quería estar sola.


Miré la hora, ya era hora de comer, así que tomé mi bolso y salí. Caminé mucho rato hasta que sentí hambre. Entré al primer local de comida rápida que encontré, pedí una hamburguesa y me senté a esperar.


Luego de comer llamé a mamá, todavía no había vuelto a casa, así que me fui al parque. Me senté al lado del pequeño arroyo que corría cerca de allí. Saqué el libro que estaba leyendo, leí un rato hasta que me quedé dormida sobre el pasto. Desperté agitada y asustada había tenido la misma pesadilla de esa mañana, en realidad la había tenido desde que papá se fue de casa.


Saqué mi cuaderno y comencé a escribir un cuento. Me quedé allí hasta que mamá llamó y dijo que ya había regresado.
Al llegar a casa, llamó Catalina, mi mejor amiga, para hablar de los preparativos del viaje que haríamos en dos días, su mamá nos llevaría a la ciudad donde vivía su abuela.


El día del viaje había llegado preparé mis cosas y mamá me llevo en el auto hasta el parque donde nos reuniríamos. Al llegar. Ya estaba Ana, Sofía y Daniela, mis amigas con las que iríamos. Esperamos veinte minutos hasta que llegó Catalina y su mamá.
Al llegar fuimos al cine, a comer hamburguesas, luego llamaron a Ana que ya se tenía que ir, así que la acompañamos hasta donde tomaría el colectivo que la llevaría a nuestra ciudad. Catalina llamó a su mamá y dijo que todavía faltaban tres horas hasta que nos fuéramos. Así que decidimos recorrer un poco más la ciudad. Caminamos y caminamos entre risas, nos distrajimos tanto que cuando nos dimos cuenta no sabíamos donde estábamos, miramos a nuestro alrededor y ya había anochecido, estábamos desconcertadas, ¿Cuánto tiempo habíamos caminado? Cuando llamó mi amiga a su mamá por ultima vez faltaban cuatro horas para que anocheciera, pero lo extraño era que no estábamos en la ciudad sino en un pueblo, en una calle de tierra, vimos un cartel que decía que la calle se llamaba Amazona, aparentemente era la única calle, al final había un bosque, las casas parecían abandonadas, las paredes parecían a punto de derrumbarse, algunas ya lo habían echo. Catalina busco su celular para llamar a su mamá pero no había señal allí, todas sacamos nuestros teléfonos pero estaban iguales.


Caminamos en busca de alguien que nos ayudara. Al llegar a la última casa vimos salir una mujer, nos miro y sonrió. Catalina se adelantó y le preguntó si tenia teléfono, le contó que nos habíamos perdido y que necesitábamos a alguien que nos viniera a buscar, la anciana dijo que tenía teléfono y nos invito a pasar. La casa estaba en mejor estado que las demás, el interior estaba lleno de plantas, libros, cuadros y animales embalsamados, todo esto más una tenue luz le daba un aspecto escalofriante al lugar. Nos llevó por un pasillo oscuro hasta una habitación donde había un sillón, una biblioteca y una mesita donde estaba el teléfono. En el sillón había una chica rubia y un chico pelirrojo, la chica parecía mas grande, nos miraron con una mirada triste y salieron la mujer sonrió y dijo que tenia que atender unos asuntos y salió del cuarto cerrando la puerta tras de si. Miramos con más detenimiento y nos percatamos que no había ventanas allí. Catalina, marcó el número dos veces pero el teléfono no tenia ni siquiera tono. Nos miramos con desesperación, esa era nuestra única esperanza, por lo menos habíamos encontrado a alguien que nos podría ayudar o eso pensábamos. Daniela daba vueltas por la habitación cuando encontró el cable del teléfono cortado, en ese momento la puerta se abrió y de la oscuridad salió la figura de una mujer con una mirada llena de odio y una sonrisa macabra, nos costó darnos cuenta que aquella mujer era la anciana amable que nos había invitado a pasar, al ver el aspecto de aquella siniestra persona supimos que estábamos en problemas.


La mujer rió estrepitosamente y dijo con una voz cargada de malicia:
Ajajá descubrieron que el teléfono no anda, pues nunca lo hizo, solo es para atraer personas ingenuas como ustedes. Seguro que no saben nada de mí, porque ninguna persona que entró en esta casa salió con vida. – luego de decir esto rió aun mas, se acercó a Daniela que tenía el cable todavía en sus manos, la miró, la tomó por el brazo y la sacó del cuarto, ella intento soltarse, nosotras también tratamos de que la suelte pero aquella mujer tenia una fuerza sobrehumana. Unos segundos después se escucho un grito desgarrador y luego se hizo el silencio, entre lágrimas de desesperación supimos que no veríamos más a Daniela.


Tal vez pasaron horas o quizás tan solo minutos, cuando apareció la anciana su ropa tenia manchas oscuras y tierra, su cabello estaba todo despeinado, pero ahora su mirada era de satisfacción, nos miro con detenimiento como si eligiera un postre o algo así. Se adelantó unos pasos y tomo del brazo a Sofía, que lloraba mucho mas que nosotras, del miedo se desmayó, intentamos una vez mas salvar a nuestra amiga pero la mujer cargó en su espalda a Sofía y como si nada hubiera pasado se marchó. Catalina y yo presas de la desesperación intentábamos pensar en algo que nos salvara cuando a mi amiga se le ocurrió un plan.


Cuando escuchamos pasos en el pasillo, Catalina tomo el teléfono que era antiguo y pesado y se escondió tras la puerta, la mujer abrió la puerta y entró, sin demorar Catalina descargó el artefacto con todas las fuerzas que le fue posible juntar, antes de caer la anciana profirió un grito que atrajo la atención del chico que llegó corriendo, detrás de él venia la joven. El muchacho se agachó a ayudar a su madre mientras que nosotras salíamos de la habitación por el oscuro pasillo se escucharon unos pasos, era la chica que venia atrás nuestro, al llegar a la puerta descubrimos que estaba cerrada, la chica llegó agitada hasta donde estábamos, suplicamos que nos dejara escapar pero dijo que no podía que aquella mujer los mataría a ella y a su hermano, que aquella anciana estaba totalmente loca, que ellos estaban secuestrados allí y nos contó la historia de esa loca. Cuando era pequeña había vivido con una tribu de indios de la amazona, los Tupigorani, ellos le habían enseñado que los que entraban en aquella selva no salía porque si no los mataban los animales lo hacían ellos, cuando ella había cumplido 15 años, un grupo de personas entraron en la selva con armas sofisticadas y mataron a muchos indios, como ella no era india, estos hombres se la llevaron creyendo que había sido secuestrada, fue dada en adopción pero nunca la adoptaron. Al cumplir los 18 años había conseguido trabajo y ahorró dinero, hasta que se compro aquella casa, en la calle Amazonas, la mujer empezó a matar a los vecinos, que desaparecían misteriosamente, hasta que no quedo nadie.


Después de escuchar esta historia, suplicamos aún mas que nos dejara salir que ella y su hermano escaparan con nosotras que buscaríamos a la policía que esto acabaría, la chica se conmovió y nos dijo que corramos, que ella esperaría cinco minutos para soltar a los perros, abrió la puerta y nosotras corrimos, saltamos un alambrado y escapamos por la calle detrás nuestro venía la anciana con sangre en la cabeza, había recobrado el conocimiento, a lo lejos en el otro extremo de la calle se veía una silueta, al acercarnos mas me di cuenta que era mi padre, me acorde de mi sueño, ¿había sido una premonición? Quizás porque esto era real o ¿no?
Desperté agitada y asustada había tenido la misma pesadilla de esa mañana, en realidad la había tenido desde que papá se fue de casa. Saqué mi cuaderno y comencé a escribir un cuento. Me quedé allí hasta que mamá llamó y dijo que ya había regresado.


Al llegar a casa, llamó Catalina, mi mejor amiga, para hablar de los preparativos del viaje que haríamos en dos días, su mamá nos llevaría a la ciudad donde vivía su abuela.

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