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Historias de Vampiros

Historias, cuentos y relatos de vampiros, los príncipes de la noche que se alimentan de sangre.

La carretera formaba meandros artificiales que serpenteaban cruzando aquel puerto de montaña. Cada día Miguel hacía ese pesado camino hasta su casa después de una larga jornada de trabajo en la oficina.

Noches de estío. Y calor, mucho calor. Y ventanas abiertas. Aunque no siempre es la brisa quien cruza el umbral y hace bailar las cortinas... El sueño se evaporó al instante abandonándola de nuevo a la vida, por causa de un inesperado intruso que trepaba por sus sábanas, cubriendo su incógnito con las sombras de la habitación.

Oscuridad. Solo eso, además de un frió intenso y sobrecogedor. Estaba tumbada en el suelo. El cansancio la dominaba. Simplemente abrir los ojos era un suplicio para ella. Sentía que el cuello le pesaba. El dolor no la dejaba pensar en nada mas. No se acordaba de quien era, de donde vivía... de su vida.

La obra maestra prohibida compuesta por el gran "Humberto Kordts" se estrenaba aquella noche en el teatro de Sydney. En medio de aquel réquiem monstruoso más parecido a Wagner que a Mozart, se produjo la muerte más extraña presenciada por ser humano alguno.

Una noche oscura y fría. Una joven apresura el paso hacia su casa. Es una chica alta, rubia, muy guapa. Lleva un portalienzos con pinturas hechas por ella misma. Su pasión siempre fue la pintura, aunque se dedicó a otra cosa por diversas circunstancias de la vida y ahora ha vuelto a coger los pinceles.

CAPITULO 1º: EL DELITO "Yo soy Elizabeth, reina del amor, destreza de mujer que camina entre varones. Son ellos los que me dan sus dones, me traen la miel. Pongo un pecado de pureza en cada situación, dando la clave del sentido de lo que pienso. Yo traje la venda al mundo, que cubre las heridas de los que no quedaron ilesos. Por eso traigo la fuerza y el coraje a aquellos que lo necesitan. Proporcionado vidas mejores.

Siendo sincero, no me interesa lo que sienta la gente. Olvidé lo que era sentir cuando apareció en mi vida. Olvidé lo que era vivir, olvidé lo que era pensar.
Ni siquiera las veces que me le llevé a la cama a espaldas de mi esposa sentí remordimiento, ella siempre estaba ahí.

La fría noche eterna habita en su alma...la mórbida agonía hace tambalear su fortaleza, creando torbellinos de delirios en su atormentada cabeza...no sabe que espera, no sabe que busca; el vacío en su interior le dice que espere, que pronto llegará, es algo tan fuerte, tan inexplicable, pero que la hace continuar...

Desperté aquella vez dentro de un cajón; en un bello ataúd de un hermoso y perfecto material. Me sentía raro y noté que no me había sorprendido ni asustado el hecho de haberme encontrado en el interior mismo de un féretro.

Se despertó por la mañana con una sensación extraña en el cuerpo. Había descansado mal sin motivo aparente. A pesar de tener calefacción central su habitación estaba helada.Pero a diferencia de al resto de los mortales, eso a ellale volvía loca.

Éramos 5 los marcados por la maldita necesidad. Llevábamos varios días luchando en su contra, evitando ser vencidos por lo inevitable: El deseo, aquel cruel y delicioso deseo.

Dita nació un 28 de septiembre en Rochester, Michigan. En un principio, no supo que era vampira, aunque poco tardó en descubrirlo al sentir sed...

Durante toda mi vida he sido un imán para los problemas. Hiciera lo que hiciese estaban allí. Simplemente, se materializaban a mi alrededor. Si había un atraco, allí estaba yo. Si aparecía un cadáver, lo encontraba yo. Que robaban un libro en la biblioteca, la última persona que aparecería en el registro ...yo. Siempre yo.

Mi verdadero nombre no os diría nada, si lo mencionase os preguntaríais "¿Quien es ese tío? No me suena de nada." Pero algunos de vosotros tal vez recordéis a "A. van Helsing" el seudónimo con el que firmaba mis novelas de vampiros, que alcanzaron cierta fama hace algunos años.

Abrí los ojos. Tenía el cuerpo entumecido y magullado y estaba desorientada. Me encontraba en el centro de una habitación sin ventanas que olía a cerrado, iluminada únicamente por una triste bombilla, justo en centro, lo que provocaba que, todo aquello que se hallaba fuera del círculo de luz, fuera para mi un mundo desconocido.

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