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Historias de Vampiros

Historias, cuentos y relatos de vampiros, los príncipes de la noche que se alimentan de sangre.

La sed de sangre es algo incontrolable. Al principio, intentas amainarla bebiendo todo tipo de cosas, y cuando te da el primer ataque de sed, te vuelves loco, es una sensación horrorosa, porque nunca había sentido nada igual.

Los veo, estan por todas partes. En cuanto uno te toca te descubre el submundo que hay detras y ya no puedes escapar, te persiguen, eres su enemigo, puedes destruirlos porque sabes que existen. Y te encuentran, son muy buenos eliminando los cabos sueltos.

La nieve caía silenciosa, sin prisas, acariciando las tumbas de un olvidado cementerio francés. En el centro de la necrópolis se alzaba un pequeño bosque de cruces, entre las cuales se hallaba, inmóvil, un hombre de cabellos castaños y piel pálida.

Con la enorme guadaña a la espalda, sintiendo la lluvia empapar sus cabellos un ser que debió haber muerto hace muchos siglos avanzaba sigiloso en la noche. Caminó durante largos minutos en la total soledad, sin encontrarse a nadie por el camino.

En medio de la obra prima de aquel director el eco sangriento se escucha aguarse en su felicidad y tristeza...al ver quien le mordía en el cuello era su amado...yo...una lagrima calló de su rostro y junto a mi nueva pareja la acorralamos bajo aquella lluvia en las afueras de ese mugre y viejo teatro en la ciudad...ella corría a mis brazos musitando que jamas debió dejarme...

La obra maestra prohibida compuesta por el gran "Humberto Kordts" se estrenaba aquella noche en el teatro de Sydney. En medio de aquel réquiem monstruoso más parecido a Wagner que a Mozart, se produjo la muerte más extraña presenciada por ser humano alguno.

Llegó el sábado para manolo, un día grande para el, sus notas en el cole muy buenas, todo bien aprobado, cuando llega con alegría el amanecer del primer día de vacaciones estivales.

Una noche lluviosa perdí mi vida humana, vivo en las tinieblas de mi sed en la mentira de mi mente. Dios mío ya amanece, el cielo se tiñe de rojo pero el sol no me importa no mata como en las películas yo ya estoy muerto, ni mis suplicas me salvaran el infierno siempre esperara.

Sed de sangre, ya no recuerdo él ultimo sorbo de aquel dulce néctar de la vida, ya no recuerdo a mí ultima victima, andando por estas calles que han envejecido durante varios lustros, he visto a gente morir y nacer sus hijos, de algunos me he alimentado, mi corazón sé a secado no tiene el mismo latido de cuando era un simple mortal.

Un dia excelente para ir a la cueva,pensó Ezequiel al levantarse.Caían pequeños copos sobre su jardín y las montañas estaban completamente nevadas. Fue a la plaza,donde había quedado con sus amigos, sara y sebastián, para subir colina arriba. Llevaban ya un par de horas de camino, cuando reparó en que Sara no había hablado aún,estaba un poco pálida y cansada así que decidieron hacer un paro en una pequeña llanura.

Sed. Tengo mucha sed. Hace noches que no bebo. Pero se lo prometí a mi amada. Por ella lo dejaría. La necesidad y el deseo por el para mí precioso líquido envuelve todo mi ser. A veces me retuerzo desesperado clamando por unas simples gotas. Pero le prometí a mi amada que jamás volvería a beber.

Todo empieza hace unos meses cuando mis ansias de vida comienzan a desvanecer, todo parece estar en mi contra y poco a poco voy perdiendo las ganas de vivir, la desesperación ciñe mi cintura y prieta sus manos contra mi garganta impidiendo que llore o que exprese emociones...

Confieso que he amado. Amé al hombre por el cual escribo estas líneas en lo que parece que va a ser la nota de suicidio de un vampiro.

Esta noche ven a mi, muéstrame quien eres que tu sabrás quien soy con solo mirarme a los ojos, amé como nadie me ha amado, déjame amarte como yo tampoco he amado, por que esta es mi última noche, ahora haz que tu naturaleza se sacie, libérame con la muerte, como solo sabes hacer tu, tirando de mi corazón con cada sorbo de mi sangre, ahora no sufras por mi muerte como has sufrido por todas, al contrario, se feliz, por haberme dado esta hermosa noche y la paz.

Recuerdo aquella noche, ha pasado tiempo; recuerdo su delicado cuerpo tendido en el suelo; recuerdo su piel blanca, mas blanca que lo normal, aun mas blanca que esta hoja de papel; recuerdo su largo cabello negro, brillante, en parte debido a los débiles rayos de luz de luna que entraban por la ventana, pero mas que nada brillante por la sangre que lo humedecía; recuerdo su hermoso rostro encerrado en una expresión, casi imperceptible, de terror; recuerdo sus ojos azules, inertes, descubiertos, observando fijamente la figura de aquel que los había marchitado, aquel que les había arrancado su luz, luz que había convertido la mirada de su dueña en la mirada mas bella y encantadora, mirada que me cautivo y enamoro, pero que en ese momento se había convertido en una mirada fría y opaca, una mirada que me condenaba, provocando en cada centímetro de mi ser una terrible sensación de escalofrió, sensación hasta aquel momento desconocida por mi.

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