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Otras Historias

Todas las historias que no entran en los géneros anteriores.

Cristina Argibay Oujo nos envía este primer capítulo de su novela con formato blog titulada "Los ojos de la muerte". Cada sábado publica un nuevo capítulo así que si os gusta no dudéis en visitar su blog.

Nunca había sentido curiosidad por averiguar a quien pertenecía aquella tumba. los detalles morbosos no la inquietaban y no creía que pudiese haber nada más allá de la muerte. un día te morías y ya estaba. se acababa todo. ¡punto y final! hasta el momento, nadie había regresado de aquel lugar.

Esta historia es muy corta. Cuando mi madre era adolescente trabajaba en algo (no recuerdo en que). Un día llego tarde y la regañaron. Al charlar con su padre de eso dijo –Ah! Que se rompa un hueso! Al siguiente día, el hombre, que era anciano, se cayó y se partió un hueso de la cadera.

Los protagonistas, Carmen y Juan, eran una pareja que ya había entrado en la vejez, ambos tenían 73 años y empezaban a notar el peso de la soledad con lo que se decidieron ir a comprar una mascota. Pero no un animal de compañía cualquiera, como un perro o un gato...ellos querían algo menos convencional.

Charlotte, una joven niñera de 20 años habia recibido una llamada de casa de unos vecinos para que se quedara cuidando de sus dos hijos de 5 y 7 años de edad, ya que los padres tenían una cena.

¿Qué miras?, ¿No te gusta lo que ves?. Esto que estas viendo es TODO, es el terror, la vida, la MUERTE. Soy todo lo que te rodea, incluso soy tu alma,tus sentimientos, ese temor que sientes ahora al verme.

Estaba yo de viaje por cuestiones de estudio. Recuerdo que junto al hotel habia una casa grande pero vieja, con un moño de luto ya viejo en la puerta. Los compañeros con quienes iba (incluyendo mi compañera de habitación) fueron al cine y yo regrese a eso de las 8 p.m al hotel porque debía preparar un ensayo para el dia siguiente.

Miguel cogió al azar una de las revistas esparcidas por la mesita de mármol. Le gustaba ojearlas, desde niño: fotos de gente desconocida, información breve y superficial, chicas guapas, las playas del paraíso...lo ideal para alejar la mente de los libros de derecho mercantil y aliviar la tensión de la espera hasta que llegase su turno.

El agua cae dejando un rastro de vapor caliente en las baldosas de la ducha. Resbala sobre el cuerpo de Roberto, quien toma su baño diario con cierta apatía causada por el tedio de la rutina; está agotado debido a la furia y la frustración que tiene acumulada en su atlético cuerpo.

Eran las nueve de la tarde. Estábamos a mitad del verano, el escaparate de aquel Telepizza en el que nos encontrábamos dejaba ver un trozo de calle urbanizada bañada por los últimos rayos de luz solar. No sé si mi acompañante se fijó en ese detalle, pero lo cierto es que poco después, el anochecer se hizo infinítamente largo.

Hacia ya 3 años que conocía a mi amigo Héctor, lo conocí en 4º de la ESO y nos hicimos casi inseparables. Pasando buenos y malos momentos juntos, decidimos tras 3 años de relación ir a su pueblo a pasar Halloween. El siempre me contaba que en su pueblo (que no sale ni en el mapa) vivían muchos extranjeros, la mayoría eran americanos e ingleses.

A pesar de su temprana edad, había llegado a la conclusión de que no merecía la pena seguir viviendo. Se había llegado a convencer plenamente, de que sólo poniendo fin a su existencia, sería capaz de conseguir su felicidad eterna.

Esta es la historia de Ángel, un chico de catorce años, que llevaba unos días en el hospital porque vomitaba todo lo que comía y tenía mucha fiebre. En el hospital le hicieron muchísimas pruebas buscando una causa. La madre sospechaba de un envenamiento, pero ningún médico supo decir qué tenía. ¡Sólo tenía catorce años y no había comido nada en días!. Su cuerpo no lo toleraba.

Un rayo cruzó por delante de la ventana, iluminando la habitación en penumbra. Las sombras se alargaban eternamente dentro de la pequeña habitación, formando caras monstruosas que miraban con ojos atentos. La lluvia, que repiqueteaba contra los cristales, marcaba el acelerado ritmo del corazón de la chica que, moribunda, yacía postrada en una cama desde hacía semanas.

Tengo una amiga que estudió trabajo social. Durante su ultimo año de carrera "profesion", a todos los estudiantes les asignan una institucion donde realizar practica profesional antes de graduarse. Mi amiga hizo su practica en la clinica mental Nuestra Senora de la Paz, en Bogota, Colombia.

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